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Conscientes
de esta realidad y con el fin de estimular el
conociemiento recíproco y la fraternidad entre
los países latinoamericanos surgió en 1970 el
Convio Andrés Bello. Durante la VI Reunión del
Consejo Interamericano Cultural los ministros de
Educación de Bolivia. Chile. Colombia y Venezuela
y los jefes de delegaciones de Ecuador y Perú
discutieron la conveniencia de aunar los esfuerzos
de sus paises para dar mayor fluidez y celeridad a
obras comunes en educación, ciencia, tecnología
y cultura.
Este
espacio es el resultado de múltiples y diversos
espacios provenientes de distintos contextos
socioculturales, que aunque se da especialmente en
lo cultural, se proyecta en los ámbitos
socioeconómicos y políticos. Es a la vez virtual
y real, material e intangible, territorial y
extraterritorial, comunicacional y multicultural.
El espacio cultural tiene campos (educación,
patrimonio, industrias culturales) y circuitos que
son las interacciones internas de los campos o las
que se producen entre sus diferentes áreas.
Frente a los postulados
anterioes, la Organización ha concebido una
estrategia de planificación que implica la
participación activa de los países miembros en
la programación desde su formulación, de tal
manera que sus resultados respondan a las
necesidades comunes que los países miembros hayan
identificado, y que, en consonancia con el hilo
conductor y en desarrollo de la mision del
convenio, generen el impacto esperado.
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